La Escala Espírita: la jerarquía evolutiva de las almas
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Según la Doctrina Espírita, los Espíritus no son seres creados perfectos ni pertenecen a órdenes inmutables; todos son creados "simples e ignorantes". Su destino es alcanzar la perfección a través de un progreso continuo e incesante, pasando por diferentes grados de una vasta jerarquía. Este progreso se logra a través de las pruebas de la vida corporal y las experiencias adquiridas en el mundo espiritual. La reencarnación, por lo tanto, es el mecanismo fundamental que permite a los Espíritus evolucionar, sirviendo como expiación para algunos y como misión para otros. Es importante destacar que este avance es siempre progresivo; un Espíritu puede permanecer estacionario, pero jamás retrocede ni degenera.
La clasificación de los Espíritus se basa en su grado de adelanto, las cualidades morales e intelectuales que han adquirido y las imperfecciones de las que aún deben despojarse. Aunque el número de grados es ilimitado y la transición entre ellos es imperceptible, es posible establecer una división general en tres órdenes principales.
I. Tercer Orden: Espíritus Imperfectos
Este es el orden más bajo de la escala espírita y se caracteriza por el predominio de la materia sobre el espíritu y una marcada tendencia al mal.
II. Características Generales
- Su lenguaje y sus comunicaciones reflejan sus ideas poco elevadas y sus sentimientos más o menos abyectos.
- Poseen la intuición de la existencia de Dios, pero no lo comprenden.
- Sus conocimientos sobre el mundo espiritual son limitados y a menudo se confunden con los prejuicios de la vida corporal, lo que los lleva a transmitir nociones falsas e incompletas.
- Conservan el recuerdo y la percepción de los sufrimientos de la vida material, una impresión que a veces es más penosa que la realidad misma.
- La felicidad de los buenos Espíritus es para ellos un tormento incesante, ya que experimentan la envidia y los celos.
Este orden se subdivide en cinco clases principales:
III. Décima Clase: Espíritus Impuros
- Son propensos al mal, y este constituye el objeto de sus preocupaciones.
- Dan consejos pérfidos, fomentan la desconfianza y la discordia, y utilizan disfraces para engañar mejor. Se apegan a personas de carácter débil para empujarlas a la perdición.
- Se les reconoce por la trivialidad y grosería de su lenguaje, que siempre denota inferioridad moral. Sus comunicaciones revelan la bajeza de sus inclinaciones.
- Estos son los seres que comúnmente han sido designados como demonios, genios malos o Espíritus del mal.
IV. Novena Clase: Espíritus Frívolos
- Son ignorantes, maliciosos, tornadizos y burlones. Se entrometen en todo y responden a todo sin preocuparse por la verdad.
- Disfrutan causando pequeñas contrariedades, urdiendo enredos e induciendo maliciosamente al error.
- A esta clase pertenecen los Espíritus comúnmente llamados trasgos, duendes, gnomos o diablillos. A menudo, actúan bajo la dependencia de Espíritus superiores, que los emplean como servidores.
- Su lenguaje puede ser ingenioso y jocoso, pero casi siempre carece de profundidad.
V. Octava Clase: Espíritus Pseudo-sabios
- Sus conocimientos son bastante extensos, pero creen saber más de lo que en realidad saben.
- Su lenguaje tiene un carácter serio que puede inducir a error sobre sus capacidades y luces. Sin embargo, sus ideas suelen ser un reflejo de los prejuicios y el sectarismo de la vida terrena.
- Mezclan algunas verdades con los errores más absurdos, a través de los cuales se transparentan la presunción, el orgullo, los celos y la terquedad de los que aún no han podido despojarse.
VI. Séptima Clase: Espíritus Neutros
- No son ni lo bastante buenos para hacer el bien, ni lo suficientemente malos para practicar el mal. Se inclinan tanto hacia uno como hacia el otro.
- No se elevan por encima del nivel común de la humanidad, ni en lo moral ni en lo intelectual.
- Se apegan a las cosas de este mundo y sienten nostalgia de sus groseras alegrías.
VII. Sexta Clase: Espíritus Golpeadores y Perturbadores
- No constituyen una clase distinta por sus cualidades personales, ya que pueden pertenecer a todas las clases del tercer orden.
- Manifiestan su presencia mediante efectos físicos y perceptibles, como golpes, movimientos de cuerpos sólidos, agitación del aire, etc.
Parecen más apegados a la materia que otros Espíritus y son los agentes principales de las vicisitudes de los elementos del globo. Cuando estos fenómenos tienen un carácter intencional e inteligente, se reconoce que no se deben a una causa fortuita.
VIII. Segundo Orden: Espíritus Buenos
En este orden, el espíritu ya predomina sobre la materia, y sus miembros se caracterizan por el deseo del bien.
IX. Características Generales
- Sus cualidades y su poder para hacer el bien están en relación con el grado de perfección que han alcanzado; unos poseen ciencia, otros sabiduría y bondad.
- Al no estar completamente desmaterializados, conservan, según su rango, huellas de la existencia corporal en su lenguaje o en sus hábitos.
- Comprenden a Dios y el infinito, y ya disfrutan de la felicidad de los buenos. Su amor mutuo es una fuente de dicha inefable, no alterada por la envidia ni por las malas pasiones.
- Como Espíritus, inspiran buenos pensamientos, protegen en vida a los que se hacen dignos y neutralizan la influencia de los Espíritus imperfectos.
Cuando encarnan, son buenos y benévolos, no les mueven el orgullo, el egoísmo ni la ambición, y hacen el bien por el bien mismo. A este orden pertenecen los seres que las creencias populares designan como genios buenos, genios protectores o Espíritus del bien.
Este orden se subdivide en cuatro grupos principales:
X. Quinta Clase: Espíritus Benévolos
- Su cualidad dominante es la bondad. Se complacen en prestar servicio a los hombres y protegerlos.
- Su saber es limitado, pues su progreso se ha realizado más en el sentido moral que en el intelectual.
XI. Cuarta Clase: Espíritus Sabios
Lo que los distingue es la amplitud de sus conocimientos.
Se preocupan menos de las cuestiones morales que de las científicas, para las cuales tienen más aptitudes. Sin embargo, encaran la ciencia solo desde el punto de vista de la utilidad, sin mezclarla con las pasiones de los Espíritus imperfectos.
XII. Tercera Clase: Espíritus Sensatos
- Las cualidades morales del orden más elevado constituyen su carácter distintivo.
- Aunque no posean conocimientos muy vastos, están dotados de una capacidad intelectual que les provee de un juicio sano acerca de los hombres y las cosas.
XIII. Segunda Clase: Espíritus Superiores
- Reúnen ciencia, sabiduría y bondad. Su lenguaje solo trasunta benevolencia y es siempre digno, elevado y a menudo sublime.
- Su superioridad los hace más aptos para impartir las nociones más justas sobre el mundo incorpóreo. Se comunican con aquellos que buscan la verdad con sinceridad y cuya alma está lo bastante desprendida de los lazos terrenos.
- Cuando encarnan, es para cumplir una misión de progreso, ofreciendo el arquetipo de perfección al que la humanidad puede aspirar en la Tierra.
XIV. Primer Orden: Espíritus Puros
Este es el grado supremo de la escala, alcanzado por aquellos Espíritus que se han despojado de todas las impurezas de la materia.
XV. Características Generales
- Ninguna influencia de la materia los perturba.
- Poseen una superioridad intelectual y moral absoluta en comparación con los Espíritus de los otros órdenes.
Este orden se compone de una clase única:
16. Primera Clase: Espíritus Puros
- Han recorrido todos los peldaños de la escala y se han despojado de la totalidad de las impurezas de la materia.
- Al haber alcanzado el máximo de perfección, ya no tienen que sufrir más pruebas ni expiaciones, y no están sujetos a la reencarnación en cuerpos perecederos. Para ellos está reservada la vida eterna en el seno de Dios.
- Gozan de una dicha inalterable, pero no es una ociosidad monótona. Son los mensajeros y ministros de Dios, cuyas órdenes ejecutan para mantener la armonía universal.
- Dirigen a los Espíritus inferiores, ayudándolos a perfeccionarse y asignándoles misiones. A veces son designados con los nombres de ángeles, arcángeles o serafines.
En síntesis, la Escala Espírita no debe ser vista como un sistema de castas rígido, sino como una jerarquía evolutiva y dinámica. Todos los seres inteligentes, sin excepción, transitan por ella, impulsados por su libre albedrío y sus esfuerzos, en un camino infinito hacia la perfección, lo que refleja la justicia y la bondad soberanas de Dios.
🕊️ Para meditar
Nadie fue creado perfecto y nadie queda atrás para siempre: el Espíritu puede detenerse, pero jamás retrocede. ¿En qué peldaño sientes que trabajas hoy?
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