Curso Básico de Espiritismo Explicado — Volver al Índice del Curso
Lección 9: El Evangelio según el Espiritismo y la moral espírita
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Contenido de la lección
En las lecciones anteriores hemos recorrido el cuerpo teórico y práctico del espiritismo: desde el origen de la codificación y los elementos del universo, hasta las leyes del progreso, la mediumnidad y los riesgos de la obsesión. Sin embargo, todo este entramado científico y filosófico quedaría incompleto si no desembocara en un objetivo fundamental. Como afirmaba Allan Kardec, el espiritismo no viene a satisfacer una curiosidad científica, sino a promover una profunda renovación moral.
La obra que condensa de forma definitiva este fin ético es El Evangelio según el Espiritismo. Acompañame a descubrir cómo la doctrina analiza la moral y de qué manera nos provee de una clave racional para comprender las enseñanzas de Jesús.
1. El objetivo de la obra: El terreno de la moral
Allan Kardec explica en la introducción de este libro que las materias contenidas en los Evangelios pueden dividirse en cinco apartados: los actos comunes de la vida de Cristo, los milagros, las predicciones, los dogmas de la Iglesia y las enseñanzas morales.
Mientras que los dogmas y los milagros han sido objeto de divisiones y controversias teológicas a lo largo de los siglos, las enseñanzas morales de Jesús han permanecido inmutables y unánimes. Es en este terreno exclusivo donde se asienta la obra. El espiritismo no viene a fundar una nueva religión con rituales, altares o jerarquías, sino a presentar un código de conducta universal que puede ser aceptado por cualquier hombre de bien, independientemente de sus creencias particulares.
2. La clave de la interpretación: El lazo entre el pasado y el presente
Muchos pasajes de las Escrituras han parecido oscuros, contradictorios o incluso irracionales a los ojos de la crítica moderna. La doctrina nos enseña que esto se debe únicamente a que faltaba la clave que permitiera comprender su verdadero sentido.
La clave del mundo invisible: Esa clave reside en el conocimiento de las leyes que rigen las relaciones entre el mundo material y el mundo espiritual. Al comprender que somos espíritus inmortales en proceso de reencarnación y que la vida de ultratumba interactúa constantemente con la Tierra, las parábolas y máximas de Jesús cobran un sentido lógico, científico y sumamente claro.
El Cristianismo primitivo restaurado: Los autores de la doctrina, como León Denis, coinciden en que el espiritismo rescata el cristianismo en su pureza primitiva. Lo libera de los velos del misterio, del espíritu de especulación y de las formas de un culto puramente material, devolviéndole su verdadera influencia sobre las almas.
3. "Fuera de la caridad no hay salvación"
Si hubiera que resumir la moral espírita en una sola máxima, esta sería el principio sociológico y espiritual grabado por Kardec en el núcleo de la doctrina: «Fuera de la caridad no hay salvación».
La caridad como norma universal: El espiritismo define la caridad según el sentido que le daba Jesús: benevolencia para con todos, indulgencia para con las imperfecciones de los demás y perdón de las ofensas. Esta norma sustituye el egoísmo y el orgullo por el amor activo hacia el prójimo.
Igualdad y progreso social: Bajo la luz de la moral espírita, la igualdad de todos los seres humanos (incluyendo la emancipación legal de la mujer) deja de ser una simple teoría especulativa. Al demostrar que el alma reencarna sucesivamente en cuerpos masculinos o femeninos, en diferentes clases sociales y razas con el fin de aprender, la doctrina establece un derecho fundado en las leyes mismas de la naturaleza, iniciando una era de fraternidad real.
Conclusión: El fin moralizador del conocimiento
El conocimiento de la vida espiritual no se nos ha concedido para vanagloria o entretenimiento frívolo. El espiritismo es, ante todo, una escuela de mejoramiento íntimo. El verdadero espírita no se reconoce por sus conocimientos teóricos o por sus facultades mediúmnicas, sino por su transformación moral y por los esfuerzos que hace para domar sus malas inclinaciones. Al aplicar los principios evangélicos aclarados por la razón, el ser humano disipa sus dudas sobre el porvenir, renueva su confianza y encuentra los recursos morales necesarios para colaborar activamente en la regeneración de la sociedad.
Fuentes consultadas
Denis, L. El Porqué de la Vida. Reflexiones sobre el retorno a la filosofía de Cristo y las consecuencias morales de la revelación espírita.
Kardec, A. El Evangelio según el Espiritismo. Introducción (Apartado I: "Objetivo de esta obra"); Capítulo XV ("Sin caridad no hay salvación"); Capítulo XVIII ("Muchos son los llamados y pocos los escogidos").
Kardec, A. (Ed.). (1866). Revista Espírita: Periódico de Estudios Psicológicos. Año IX. Pasajes acerca del papel moralizador del espiritismo, las consideraciones sobre la oración y los fundamentos de la emancipación y la igualdad natural humana.
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