Lección 8: Obsesión, influencia espiritual y protección moral

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Lección 8: Obsesión, influencia espiritual y protección moral

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Ver esta clase en YouTube: Obsesión Espiritual: ¿Qué es y Cómo Liberarse?

Contenido de la lección

En la lección anterior desmitificamos la mediumnidad, comprendiendo que es una facultad natural regida por leyes orgánicas y fluidicas. Sin embargo, la comunicación con el plano invisible no siempre es luminosa o equilibrada. Al igual que en la sociedad terrenal convivimos con personas de diferentes valores, en el plano espiritual interactuamos con una multitud de almas que conservan sus imperfecciones, prejuicios y pasiones de la vida corporal.

Cuando la influencia de un Espíritu rezagado se vuelve persistente, tenaz y perjudicial, nos encontramos ante uno de los desafíos más complejos estudiados por la doctrina: la obsesión. Acompañame a comprender en qué consiste este fenómeno y cómo la moral se convierte en nuestro escudo más poderoso.

1. La influencia espiritual y los Espíritus embusteros

El espiritismo nos enseña que los Espíritus pueblan el espacio y se comunican con los hombres de forma constante, tanto en la vigilia como durante el sueño. No obstante, la doctrina revela la existencia de una categoría muy peligrosa de desencarnados: los Espíritus embusteros, hipócritas y orgullosos.

El peligro del engaño: Estas entidades suelen presentarse bajo nombres venerables o identidades de antiguos profetas para engañar a los incautos.

La herramienta de detección: El espiritismo nos provee de los recursos para ponerlos a prueba, enseñándonos que a los Espíritus buenos se les reconoce exclusivamente por sus características morales, nunca por fórmulas o apariencias externas.

El filtro de la razón: Ninguna comunicación debe aceptarse con fe ciega. La doctrina nos insta a someter todas las enseñanzas al control del libre examen y de una lógica rigurosa.

2. ¿Qué es la obsesión?

La obsesión es el dominio que algunos Espíritus inferiores consiguen ejercer sobre la mente de ciertas personas. No se trata de un fenómeno mágico, sino de una imposición que aprovecha las debilidades morales del individuo.

El germen de la vulnerabilidad: Los textos fundamentales señalan con claridad que todos los males del corazón humano tienen su principio en el egoísmo y el orgullo. Estas imperfecciones actúan como imanes que atraen a los Espíritus perturbadores.

Los enemigos de la tranquilidad: Las almas que parten de la Tierra llenas de odios violentos y deseos de venganza insatisfechos buscan perpetuar sus conflictos más allá de la tumba. El espiritismo demuestra que la sangre y la violencia alimentan el odio en vez de extinguirlo, prolongando las persecuciones espirituales de una existencia a la otra.

El ataque al entorno: En sus formas más graves, la obsesión no solo afecta al individuo, sino que los Espíritus perturbadores intentan introducir la desunión en las familias y atacar a las personas en sus afectos más preciados para atormentar su alma.

3. El mecanismo de defensa: La protección moral

Frente a estas interferencias, el espiritismo descarta por completo los rituales exteriores, los amuletos o los exorcismos, considerándolos elementos de épocas de ignorancia popular. La única y verdadera defensa es de carácter estrictamente moral y ético.

Vigilar los menores gérmenes: La doctrina nos exhorta a estudiar los propios instintos desde la base y a combatir activamente cualquier señal de orgullo o egoísmo antes de que se conviertan en un germen irreversible.

La práctica de la caridad evangélica: La regla de oro para cortar la sintonía con el mal es la aplicación de la moral de Cristo: amar al prójimo, perdonar a los enemigos y devolver bien por mal. Al tratar incluso al hombre vicioso —o al Espíritu perturbador— con la indulgencia de quien sabe que todos están sometidos a la ley del progreso y terminarán por volverse virtuosos, desarmamos la venganza.

La comunión de pensamientos benévolos: Reunirse con unidad de intención, voluntad y deseos orientados hacia el bien genera una fuerza colectiva inmensa. El pensamiento es una fuerza real, y la comunión de pensamientos benévolos crea un ambiente homogéneo y simpático que atrae el auxilio de los Espíritus puros y disipa los fluidos nocivos.

Conclusión: El verdadero espírita frente a la prueba

El conocimiento del espiritismo disipa la incertidumbre y el miedo al demonio o a las fuerzas ocultas, devolviendo al ser humano el control de su salud espiritual. Aquel que puede llamarse un verdadero y sincero espírita comprende que el Espíritu debe dominar sobre la materia. Al aplicar las consecuencias morales de la doctrina en sí mismo, transforma las vicisitudes y las influencias negativas en pruebas necesarias para su adelanto y humildad, avanzando con paciencia, resignación y valor inquebrantable hasta el final del camino.

Fuentes consultadas

Kardec, A. El Evangelio según el Espiritismo. Introducción (Apartado II: "Autoridad de la doctrina espírita - Control universal"); Capítulo X ("Bienaventurados los que son misericordiosos"); Capítulo XXIV ("No hay que poner la lámpara debajo del celemín"); Capítulo XXVIII ("Colección de oraciones espíritas").

Kardec, A. (Ed.). (1868). Revista Espírita: Periódico de Estudios Psicológicos. Año XI. Pasajes sobre el análisis de las obsesiones, la fuerza del pensamiento colectivo, las leyes de sintonía moral y la refutación de las prácticas de exorcismo.


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