Curso Básico de Espiritismo Explicado — Volver al Índice del Curso
Lección 3: Dios, espíritu y materia
Video de la clase
Ver esta clase en YouTube: ¿Cómo se Creó el Universo? La Respuesta del Espiritismo.
Contenido de la lección
En la lección anterior analizamos cómo Allan Kardec utilizó el método científico y el control universal para organizar el conocimiento que provenía del plano invisible. Una vez establecida la solidez del método, las primeras preguntas de la Codificación se dirigieron hacia los elementos fundamentales de todo lo que existe.
Para el espiritismo, el universo no es un caos de fuerzas azarosas, sino una estructura perfecta sostenida por tres elementos primordiales. Acompáñame a estudiar lo que la doctrina define como la Trinidad Universal.
1. Dios: La causa primera
El punto de partida de la filosofía espírita es la respuesta a la pregunta número uno de El Libro de los Espíritus: ¿Qué es Dios? Es notable que la respuesta no dice «quién», sino «qué», alejándose de la visión antropomórfica tradicional (la idea de un Dios con forma humana o pasiones herederas del hombre).
El espiritismo define a Dios como:
La inteligencia suprema, causa primera de todas las cosas.
Un principio eterno, inmutable, inmaterial, único y soberanamente justo y bueno.
Bajo una lógica matemática, la doctrina nos recuerda que «no hay efecto sin causa». Al observar la armonía del universo, las leyes de la física y la complejidad de la vida, la razón humana debe deducir necesariamente una inteligencia superior que la coordine, del mismo modo que al ver un mecanismo de relojería perfecto deducimos la existencia de un relojero.
2. El principio espiritual: El Espíritu
El segundo elemento de la trinidad universal es el principio espiritual. Dios no creó un universo inerte; lo pobló de seres inteligentes.
Definición: Los Espíritus son los seres inteligentes de la creación. Ellos constituyen el mundo invisible, el cual preexiste y sobrevive a todo el plano material.
Origen y destino: Los Espíritus son creados por Dios «simples e ignorantes», es decir, sin conocimientos pero con una aptitud idéntica para aprender. Mediante el libre albedrío, el esfuerzo propio y a través de sucesivas existencias (reencarnaciones), las almas progresan gradualmente desde los estados más primitivos hasta convertirse en Espíritus puros, alcanzando la felicidad suprema.
Es importante destacar que el alma y el Espíritu son la misma esencia: llamamos alma al Espíritu cuando está unido a un cuerpo físico, y Espíritu propiamente dicho cuando se encuentra libre en su estado natural.
3. El principio material: La materia
El tercer elemento es el principio material, la envoltura y la herramienta que hace posible la acción del Espíritu. La materia es el intermediario a través del cual el Espíritu se ejercita, aprende y progresa.
El Fluido Cósmico Universal: El espiritismo explica que toda la materia que conocemos —desde la roca más sólida hasta los gases más sutiles— proviene de una sola sustancia primitiva y elemental conocida como fluido cósmico universal. Esta sustancia, bajo la dirección de las leyes divinas, se condensa, se transforma y se diversifica en infinitas formas y estados (tanto tangibles como intangibles).
El Periespíritu (El lazo de unión): Dado que el Espíritu es completamente inmaterial y el cuerpo físico es materia densa, no podrían interactuar directamente. Para unirlos, el Espíritu extrae del fluido cósmico una envoltura semimaterial llamada periespíritu o cuerpo fluido. Este lazo intermedio es el que transmite la voluntad del Espíritu al cuerpo físico y, a su vez, traslada las sensaciones del cuerpo al Espíritu. El periespíritu no se destruye con la muerte; acompaña al alma en su retorno al mundo espiritual.
Conclusión: Una visión unificada del cosmos
A través de la Trinidad Universal (Dios, espíritu y materia), el espiritismo reconcilia la ciencia y la espiritualidad. Nos demuestra que el mundo físico y el mundo invisible no están separados por un abismo, sino que forman parte de una misma creación continua, solidaria y perfectamente lógica. Comprender estos tres principios nos permite entender el porqué de nuestra existencia material: estamos aquí, revistiéndonos de materia de forma temporal, con el único fin de hacer evolucionar nuestro espíritu eterno hacia la perfección.
Fuentes consultadas
Kardec, A. El Libro de los Espíritus. Libro Primero: Capítulo I ("De Dios") y Capítulo II ("De los elementos generales del universo").
Kardec, A. La Génesis. Capítulo II ("Dios: Existencia y naturaleza divina").
Kardec, A. Obras Póstumas. Primera Parte: "Manifestaciones de los principios fundamentales" (Apartados 9, 14 y 15).
Comentarios
Publicar un comentario